La mayoría de los expertos en salud sexual opinan que no deberías tener relaciones sexuales hasta que estés lista para hablar con tu pareja sobre anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y embarazo.
Eres una chica adolescente y además de preocuparte por tus notas en la escuela y si acaso la persona de la que estás enamorada sabe que existes, también te preocupa tu cuerpo... y mucho. Sufres de pensar que alguien pudiera verte desnuda. Piensas que tus senos son anormales. Tienes pelos en lugares extraños. Eres demasiado flaca o demasiado gorda o quizás te sientes extrañamente pequeña en algunos lugares y extrañamente grande en otros. ¿Y tu vulva? Estás casi segura que no debería tener esa forma.
La única solución es evitar todo y cualquier encuentro romántico por el resto de tu vida ¿no es así?
No, no es así, dice Kathy Kater, autora de Healthy Body Image: Teaching Kids to Eat and Love their Bodies, Too! (Imagen corporal sana: Cómo enseñar a los niños a comer y amar sus cuerpos, también), y una terapeuta que atiende a muchos adolescentes y adultos que luchan con problemas relacionados con la imagen. En muchas culturas, las chicas no experimentan esta autocrítica prolongada y torturante de sus cuerpos, dice Kater.
Pero en nuestra sociedad, lamentablemente es así. Muchos adolescentes y muchos adultos también sienten vergüenza de sus cuerpos de alguna manera u otra. Y esa vergüenza del cuerpo puede afectar mucho tu vida. Un informe reciente de la Asociación Americana de Psicología determinó que las chicas que se concentran mucho en sus cuerpos y pasan mucho tiempo preocupándose de lo que perciben como aspectos negativos, tienen más probabilidades de sufrir una serie de problemas de salud, desde ansiedad hasta mala concentración.
La cuestión del sexo
Entonces, si no estás contenta con tu cuerpo, ¿significa que debes mantenerte alejada del sexo?
Sí y no. La mayoría de los expertos en salud sexual opinan que no deberías tener relaciones sexuales hasta que estés lista para hablar con tu pareja sobre anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y embarazo. Por lo tanto, supongamos que te sientes cómoda hablando con tu pareja y protegiéndote del embarazo y las infecciones, pero aún no quieres que nadie te vea desnuda. ¿Entonces qué?
Antes de sacártelo todo
Considera estas sugerencias:
Entiende que no debes sentirte mal. Cuando llegas a la pubertad es posible que no sepas dónde empieza y dónde termina tu cuerpo, dice Kater. Pero después de este período, la vergüenza del cuerpo y la inseguridad no es normal. "En otras culturas, donde las chicas crecen sin estar expuestas al tipo de mensajes que fomentan que el cuerpo se considere como un objeto, y donde se presta más atención a ayudar a las niñas a entender la menstruación, el tipo de vergüenza corporal que experimentamos es evitable", dice ella.
Libérate de la opinión de los medios. No mires programas de TV donde los personajes están obsesionados con su aspecto físico. No leas revistas que te dan mensajes contradictorios sobre amar tu cuerpo y la importancia de perder peso. Y cambia de tema cuando tus amigas empiecen a hablar sobre su peso.
Conversa sobre el tema. Si la vergüenza que sientes con respecto a tu cuerpo afecta tu diario vivir, hay expertos y adultos que pueden ayudarte. Empieza con alguien en quien confíes, como tu padre/madre o un hermano/a mayor. También puedes hablar con un consejero sobre cómo te sientes con respecto a tu cuerpo.
Observa a tu familia. Busca fotos antiguas de tu familia que tienen tu mismo tipo de cuerpo. Quizás descubras que lo que es normal para ti sea algo genético.
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