Cuanto mejor te conozcas, mejor podrás compartir momentos con otra persona.
Quizás este año has resuelto sacar mejores notas en la escuela, dejar de pelear con tus hermanos o ahorrar algo de dinero. Estas son todas excelentes resoluciones para el nuevo año ¿pero qué tal agregar algo que mejorará tu cuerpo, tu mente y tu vida sexual? Este año, piensa cómo puedes tener una sexualidad sana.
La salud sexual es algo que nos afecta a todos, ya sea que estemos teniendo relaciones sexuales o no. La salud sexual no se trata simplemente de usar anticonceptivos, practicar sexo seguro o estar libres de infecciones y disfunciones. Se trata de estar conscientes a nivel emocional, físico y mental de lo que quieres y necesitas sexualmente. Se trata de comunicación y responsabilidad.
He aquí siete pasos que pueden ayudarte a mejorar tu salud sexual:
1. Infórmate. Reúne la información que necesitas para tomar decisiones sexualmente sanas datos sobre anatomía, anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y sexo más seguro. Circula mucha información errónea, por lo tanto asegúrate de verificar los datos con fuentes de confianza.
2. Analiza las cosas con perspectiva. Olvídate de expectativas sobre cómo "deberías" sentirte o qué aspecto deberías tener para expresarte sexualmente. En vez, es mejor escuchar a tu cuerpo y a tu mente. Nuestros cuerpos tienen una gran capacidad para sentir placer tengamos o no el cuerpo perfecto y hay una variedad mucho más grande de expresión sexual que la que se muestra en los medios de comunicación convencionales.
3. Aprende a conocerte. Los datos por sí solos no pueden mejorar tu salud sexual. La salud sexual se basa en tomar conciencia y tener conocimiento de lo que somos y esa información no la vas a encontrar en un libro o en línea.
Un componente clave de la salud sexual es aprender a conocer tu cuerpo qué aspecto tiene, cómo funciona y cómo se siente. Familiarizarte con tu anatomía sexual puede ayudar a reducir la sensación de vergüenza o misterio que alguna gente tiene sobre sus órganos sexuales. Las personas que están familiarizadas con sus órganos sexuales tienen más probabilidades de detectar una infección u otro problema de salud. Y explorar a través de la masturbación tocarse los órganos sexuales para sentir placer es una de las maneras básicas que tienen las personas para descubrir lo que les gusta y no les gusta sexualmente.
Este tipo de toma de conciencia individual también ayuda a las parejas. Puedes comenzar a hacerte preguntas más profundas: ¿En qué tipos de juegos sexuales te interesaría participar y en cuáles no? ¿Te atraen los hombres, las mujeres, o ambos sexos? ¿Cómo puedes procurar placer de manera sana?
Cuanto mejor te conozcas, mejor podrás compartir momentos con otra persona.
4. Comunícate. La comunicación es una parte vital de cualquier relación sexual sana.
Al empezar a tener relaciones sexuales con una nueva pareja, es importante hablar sobre expectativas. ¿Qué quieres de tu relación sexual física y emocionalmente? ¿Cuáles son tus límites? Comunicar estas expectativas ayuda a que todos estén en la misma frecuencia.
También es importante hablar sobre anticonceptivos y sexo seguro. ¿Qué riesgos estás dispuesto/a a asumir y cuáles no? ¿Cómo compartirás con tu pareja tanto el placer como la responsabilidad de una relación sexual?
5. Hazte un examen médico. Mantener una buena salud sexual es algo que no lo puedes hacer todo tú mismo/a. Un profesional de la salud puede ser un excelente aliado.
Ya sea que estés o no teniendo relaciones sexuales, es importante cuidar bien de tu salud reproductiva y sexual. Para las mujeres, esto significa hacerse un examen pélvico regular y exámenes de los senos. Para los hombres, esto significa hacerse un examen de la próstata y los testículos. Según los riesgos que hayas asumido, quizás quieras hacerte una prueba para infecciones de transmisión sexual. Tú y tu profesional de la salud pueden decidir qué pruebas son las más apropiadas para ti.
6. Busca apoyo. Uno de los obstáculos para una sexualidad sana es el abuso sexual. La Organización Mundial de Salud estima que una de cada cuatro mujeres y uno de cada 10 hombres han sido víctimas de algún tipo de abuso sexual, inclusivo violación. Para muchos, los grupos de apoyo o la terapia individual son muy útiles. Los grupos de apoyo y la terapia individual pueden ser un lugar para expresar y explorar miedos y preocupaciones.
El abuso de sustancias y las cuestiones de salud mental, tales como la depresión, los trastornos alimenticios o la ansiedad pueden afectar tu salud sexual. Buscar apoyo para confrontar estos asuntos puede ayudarte a que tomes decisiones sanas cuando se trata de tu vida sexual.
7. Aprende a disfrutar. Disfrutar de la sexualidad es una parte normal y natural de nuestras vidas. No obstante, para muchas personas, hay tanta culpa, vergüenza y pudor asociados con el sexo, que se pierde el placer. Un clima social que demoniza el sexo tampoco ayuda.
Es importante para nuestra salud sexual aprender a disfrutar de nuestra sexualidad y la manera en que nos expresamos sexualmente. Los primeros seis pasos hacia una sexualidad sana nos pueden ayudar a ser más responsables y sentirnos más seguros de nuestra sexualidad y en nuestras relaciones sexuales. Nos proporcionan una base para que podamos disfrutar plenamente de nuestra naturaleza sexual.
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