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Pandillas de muchachas
por Brett Schaeffer Traducido por Susana Petit, 03.23.04
A un bebé se le arranca de los brazos de su madre y se le lanza al suelo. A una muchacha se le golpea en la cabeza con un bate de beisbol. Y más de una docena de muchachas se ven acosadas, abusadas y golpeadas. Pero sus atacantes no son extraños a ellas-son miembros de la pandilla, y esta es la manera en que inician a las mujeres para que ingresen en la pandilla.
Las pandillas de muchachas tienen sus propios códigos y su propio estilo de intimidación. Y esas pandillas son más prevalentes de lo que uno pudiera pensar. De acuerdo con un estudio publicado en el año 2000 por el Centro Nacional de Pandillas Juveniles, cerca del 10 por ciento de todos los pandilleros en el país son muchachas.
La causa
"La mayoría de las muchachas pandilleras han crecido en vecindarios económicamente marginalizados", escriben los professores Meda Chesney-Lind y John M. Hagedom, en Pandillas Femeninas en America. "La pobreza, la violencia, y la conversión en víctimas toma un significado especial en las vidas de las muchachas, y muchos de esos temas aparecen en la decisión de las muchachas de unirse a las pandillas".
Chesney-Lind, profesora de la Universidad de Hawaii, ha estudiado a las miembros de pandillas femeninas por más de una década. Según uno de sus informes, casi dos terceras partes de las muchachas pandilleras entrevistadas en Hawaii habían sido abusadas sexualmente en sus hogares. "Muchas habían huído de sus casas para unirse a pandillas y obtener protección contra sus familias abusivas", hace ver ella.
"Hay un aspecto de la vida en la pandilla femenina que no parece cambiar-la pandilla como refugio para las jóvenes que han sido víctimas en sus hogares", dice Hagedom, profesor adjunto en el Departamento de Justicia Criminal en el Universidad de Illinois en Chicago.
En otros casos, las muchachas han presenciado el abuso, hace notar Rachel Sing. Sing es la oficial jefe de los programas de Girls, Inc, del condado de Alameda, California, afiliada de la organización no lucrativa Girls Incorporated, con oficinas en Nueva York. "Pudo haber sido violencia doméstica dirigida contra alguien más", dice ella. Sea lo que fuera, Sing dice que en el fondo está que el ambiente del hogar de la mayoría de las muchachas que se vuelven pandilleras no es "seguro y confortable":
Cómo salirse de la pandilla
Sing y sus colegas proveen programas de orientación y oportunidades educativas a la mayoría de las muchachas afroamericanas e hispanas. Muchas de ellas están en el sistema juvenil de justicia y también están involucradas en pandillas.
"Lo que es atractivo acerca de la pandilla es que tiene mucho que ver con el poder", dice Bing. "[La pandilla ofrece] una sensación de que Ud. tiene el poder sobre su propia vida, o poder sobre la comunidad".
Sing opina que el impulso de una chica de unirse a una pandilla puede tener un fondo positivo, aunque el resultado mismo sea negativo. En muchos casos, las muchachas forman pandillas o cuadrillas vigilantes, porque añoran un sentido de pertenencia a algo, un sentido de familia, y un sentido de seguridad. "Sin embargo, lo que resulta ser no es la experiencia positiva que ellas creen que van a encontrar", dice Sing.
Sing hace ver también que las muchachas pandilleras pueden terminar en la cárcel o adictas a las drogas. Y mientras que algunas muchachas podrían haberse unido a una pandilla para protegerse ellas mismas contra la violencia, las acciones de esa pandilla atacar a otras mujeres o a miembros rivales de otras pandillas a menudo las ponen en el centro de más violencia. Si la pandilla no está involucrada en actividades criminales, tales como robar o vender drogas, las miembros pueden terminar en la cárcel.
Sing y otros consejeros tratan de comenzar con lo que ellos llaman enfoque de la "reducción del daño". "En el principio se comienza con una conversación acerca de mantenerse seguras personalmente", dice ella. El consejero entonces trabaja para construir una relación antes de desafiar a las muchachas a que examinen sus opciones.
Por ejemplo, Sing podría decirle a una muchacha de 15 años de edad, "Tú dices que las pandillas te protegen, y sin embargo, todas esas personas que tú conoces se ven lastimadas por la pandilla". Y enseguida le hablará a las muchachas acerca de reevaluar sus vidas, y tratará de convencerlas de que existen otras opciones.
La vida no ha acabado para las muchachas que caen en las pandillas. "A menudo ellas piensan, 'esto es lo que busco', y terminan atrapadas por la pandilla", dice. "El caso es que hay que darles opciones y elecciones, para que piensen de otra manera". |
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