Decidir hacerse la prueba del virus de inmunodeficiencia humana VIH, el virus que puede causar el SIDA, es una determinación muy importante, capaz de suscitar toda una serie de interrogantes y temores. Incluso si no se ha mantenido conductas de alto riesgo, tomar la decisión de hacerse la prueba puede ser difícil. Si estás pensado en someterte a la prueba, debes prepararte primero, enterarte de lo que debes esperar y considerar tus opciones.
Optar por someterte a la prueba
Hay numerosas razones por las que la gente se hace las pruebas del VIH. Quizás tú seas sexualmente activo y hayas tenido una conducta altamente riesgosa. Quizás tengas una nueva relación y hayan decidido examinarse juntos. Las razones varían de una a otra persona.
De cualquier modo, empero, es una forma importante de asumir responsabilidad por tu vida. Saber que eres negativo puede ser un inmenso alivio. Y si resultas positivo, bueno, mientras más pronto lo sepas, más efectivo será un tratamiento y más sano podrás permanecer.
¿Quién debe someterse a la prueba?
Las orientaciones son muy simples: si has tenido sexo sin protegerte o has mantenido conductas muy riesgosas con cualquiera cuya historia sexual no conoces bien, o si tú o cualquier pareja sexual que hayas tenido usan drogas intravenosas, debes considerar seriamente hacerte la prueba.
La diferencia entre "anónimo" y "confidencial" dado que a veces aún se discrimina a las personas por ser VIH positivas, es importante que controles quién conoce tu situación respecto al VIH. Puede que no desees acudir a tu médico o clínica regular para realizarte el examen, a no ser que te sientes seguro y cómodo respecto a su política de confidencialidad. En la mayoría de los estados podrás encontrar clínicas donde se realizan pruebas de VIH "anónimas" o "confidenciales". Es importante conocer la diferencia entre esos dos términos cuando selecciones una clínica para el examen.
"Confidencial" quiere decir que tu nombre y cualquier otra información que te identifique se adjuntará a tus resultados pero se mantendrá con carácter privado, de la misma forma en que se hace con la mayoría de los historiales médicos. Por otra parte, en una prueba "anónima" tu nombre nunca aparece; lo que se usa es un número de identificación. Ese número se adjunta a los resultados de tu prueba. Tú obtienes tus resultados dando el número y por lo general éstos no se te entregan por escrito, sino que te los dicen por teléfono o personalmente. Con la política de pruebas anónimas tú eres el que decide a quién decírselo y cuándo. Las pruebas "anónimas" no existen en algunos estados, de modo que cuando organices una cita pregunta si están a disposición en tu estado.
¿Qué pasa durante una prueba de VIH?
Cuando concurres a una prueba de VIH, un clínico te extrae una muestra de sangre del brazo, tras lo cual puedes regresar a tu casa. También te va a decir para cuándo estarán los resultados y si tienes que volver a la clínica para recogerlos o si te los pueden dar por teléfono. Demoran una o dos semanas y si te es posible, debes volver a la clínica para escuchar personalmente los resultados.
Si la prueba es anónima, te darán un código de identificación cuando llames para hacer la cita. Un miembro del personal clínico te llamará usando ese código. La mayoría de las clínicas te pedirán que llenes un cuestionario anónimo que se pretende te ayude a pensar sobre tu historia clínica y cómo puede evitar riesgos en el futuro. La prueba en sí recibirá un código más largo que será usado para identificar tus resultados (tu nombre nunca se asocia a los resultados). En la segunda cita, aproximadamente una semana después, otro asesor identificará el número con la prueba correspondiente y te dirá el resultado. Sean cuales fueren los resultados de tu prueba -positivos o negativos- un asesor del centro te ayudará a asimilar la noticia. El o ella podrá igualmente contestar tus preguntas acerca de cómo practicar un sexo más seguro y te ayudará a desarrollar un plan para el futuro. A veces se puede conseguir condones gratis, así como información sobre control de la natalidad y otras infecciones de transmisión sexual.
Acudir con un amigo puede ayudar
Es muy común sentirse nervioso o asustado cuando se va a recibir los resultados. Aunque la mayoría de las clínicas te proponen entrevistarte a solas con un consejero, puede ser reconfortante saber que alguien en quien confías te está esperando. Hay quienes se ponen de acuerdo con una o dos amistades para hacerse la prueba todos juntos.
Decidir hacerse la prueba puede ser difícil
Para muchas personas hacerse la prueba puede provocar situaciones muy difíciles. Algunos pueden sentirse incómodos discutiendo sobre sexo o tener que admitir ante sí mismos u otros que son sexualmente activos. En el caso de la pareja, discutir en torno a practicar sexo seguro puede traer a colación temas que comprometan la confianza o provoquen vergüenza o quizás les lleve a hablar de asuntos que les resultan incómodos o desagradables. Es fácil pensar que no te ocurrirá a ti e incluso hasta que es inevitable. En cualquier caso podría caber preguntarse "¿y qué importa?". Pues resulta que sí importa. Cada día hay más tratamientos nuevos y estamos más cerca que nunca de hallar una cura. Pero hay que hacerse la prueba para saber en dónde estás parado.
¿Y qué hay de examinarse en casa?
Recientemente han aparecido en el mercado varios análisis domésticos que pueden adquirirse en farmacias por un valor de unos $50. El paquete contiene un número anónimo de la prueba y material para preparar una muestra simple de sangre (tú mismo te pinchas el dedo y envías la muestra). Pasados varios días llamas a la compañía por teléfono y le das tu código al asesor que se encuentra al otro lado de la línea. Si el resultado es positivo, él discutirá contigo las opciones para consejería y tratamiento y te recomendará los recursos a los que puedes acudir en tu área. No obstante, muchos consejeros de VIH recomiendan hacerse el análisis en una clínica. Estando allí de cuerpo presente te ayuda a obtener el apoyo que pudieras necesitar si tus resultados son positivos; incluso si son negativos el consejero puede darte la información más actualizada acerca de cómo mantenerte negativo en el futuro.
¿Y si resultas positivo?
Si resultas positivo (lo que indica que tienes el VIH en la sangre) mientras más pronto inicies un tratamiento, mejor será. Con los medicamentos más modernos, muchas personas VIH positivas han vivido muchos años sin desarrollar el SIDA, pero las probabilidades son mayores mientras más pronto se comience un tratamiento. Saber si eres positivo puede ayudarte también a actuar responsablemente y proteger a tu pareja sexual. Si resultas positivo, el consejero que te informe de los resultados te dirá adónde acudir en tu área en busca de más ayuda, apoyo e información. ¿Y si resultas negativo?
¡Felicidades! Terminó la primera ronda
Si has tenido sexo sin protegerte seis meses antes de hacerte la prueba deberás someterte a otra pasados los seis meses siguientes, para estar seguro de que no estás infectado. Puede pasar algún tiempo sin que el VIH aparezca en la sangre, de modo que la única forma de tener certeza es examinándose seis meses después de la última relación sexual sin protección. Obtener resultados negativos es un alivio y si no has estado practicando sexo seguro tienes una segunda oportunidad. Tu consejero puede responder cualquier pregunta que tengas acerca del VIH u otras infecciones de transmisión sexual y ayudarte a decidir la forma en que quieres practicar sexo más seguro en el futuro.
Sexuality and relationship info you can trust from Planned Parenthood® Federation of America